St John XXIII Catholic Parish Church in Miramar, FL USA

Meditation of the Week

 

November 26, 2017

HE WILL COME AGAIN IN GLORY

Catechism of the Catholic Church
Articles 668-672


Christ already reigns through the Church. . .
"Christ died and lived again, that he might be Lord both of the dead and of the living (Rom 14:9)." Christ's Ascension into heaven signifies his participation, in his humanity, in God's power and authority. Jesus Christ is Lord: he possesses all power in heaven and on earth. He is "far above all rule and authority and power and dominion", for the Father "has put all things under his feet (Eph 1:20-22)". Christ is Lord of the cosmos and of history. In him human history and indeed all creation are "set forth" and transcendently fulfilled (Eph 1:10; cf. 4:10; 1 Cor 15:24, 27-28).

As Lord, Christ is also head of the Church, which is his Body (Cf. Eph 1:22). Taken up to heaven and glorified after he had thus fully accomplished his mission, Christ dwells on earth in his Church. the redemption is the source of the authority that Christ, by virtue of the Holy Spirit, exercises over the Church. "The kingdom of Christ (is) already present in mystery", "on earth, the seed and the beginning of the kingdom (LG 3; 5; cf. Eph
4:11-13)".

Since the Ascension God's plan has entered into its fulfilment. We are already at "the last hour (I Jn 2:18; cf. I Pt 4:7)." "Already the final age of the world is with us, and the renewal of the world is irrevocably under way; it is even now anticipated in a certain real way, for the Church on earth is endowed already with a sanctity that is real but imperfect (LG 48 # 3; cf. I Cor 10:11)." Christ's kingdom already manifests its presence through the miraculous signs that attend its proclamation by the Church (Cf. Mk 16:17-18, 20).

. . . until all things are subjected to him. Though already present in his Church, Christ's reign is nevertheless yet to be fulfilled "with power and great glory" by the King's return to earth ( Lk 21:27; cf. Mt 25:31) his reign is still under attack by the evil powers, even though they have been defeated definitively by Christ's Passover (Cf. 2 Th 2:7). Until everything is subject to him, "until there be realized new heavens and a new earth in which justice dwells, the pilgrim Church, in her sacraments and institutions, which belong to this present age, carries the mark of this world which will pass, and she herself takes her place among the creatures which groan and travail yet and await the revelation of the sons of God (LG 48 # 3; cf. 2 Pt 3:13; Rom 8:19-22; I Cor 15:28)." That is why Christians pray, above all in the Eucharist, to hasten Christ's return by saying to him (Cf. I Cor 11:26; 2 Pt 3:11-12): Maranatha! "Our Lord, come (1 Cor 16:22; Rev 22:17, 20)"

Before his Ascension Christ affirmed that the hour had not yet come for the glorious establishment of the messianic kingdom awaited by Israel (Cf. Acts 1:6-7) which, according to the prophets, was to bring all men the definitive order of justice, love and peace (Cf. ⇒ Is 11:1-9). According to the Lord, the present time is the time of the Spirit and of witness, but also a time still marked by "distress" and the trial of evil which does not spare the Church (Cf. Acts 1:8; I Cor 7:26; Eph 5:16; I Pt 4:17) and ushers in the struggles of the last days. It is a time of waiting and watching (Cf. Mt 25:1, 13; Mk 13:33-37; I Jn 2:18; 4:3; I Tim 4:1).

 

 

26 de Noviembre de 2017

El VENDRA DE NUEVO EN GLORIA

Catecismo de la Iglesia Católica
Artículos 668 – 672


Cristo reina ya mediante la Iglesia ...
"Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos" (Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos y en la tierra. El está "por encima de todo principado, potestad, virtud, dominación" porque el Padre "bajo sus pies sometió todas las cosas"(Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (cf. Ef 4, 10; 1 Co 15, 24. 27-28) y de la historia. En Él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1, 10), su umplimiento transcendente.
Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf. Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia. La Redención es la fuente de la autoridad que Cristo, en virtud del Espíritu Santo, ejerce sobre la Iglesia (cf. Ef 4, 11-13). "La Iglesia, o el reino de Cristo presente ya en misterio"(LG 3), "constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra" (LG 5). Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la "última hora" (1 Jn 2, 18; cf. 1 P 4, 7). "El final de la historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo está ya decidida de manera irrevocable e incluso de alguna manera real está ya por anticipado en este mundo. La Iglesia, en efecto, ya en la tierra, se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía imperfecta" (LG 48). El Reino de Cristo manifiesta ya su presencia por los signos milagrosos (cf. Mc 16, 17-18) que acompañan a su anuncio por la Iglesia (cf. Mc 16, 20).

... esperando que todo le sea sometido
El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo, no está todavía acabado "con gran poder y gloria" (Lc 21, 27; cf. Mt 25, 31) con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal (cf. 2 Ts 2, 7), a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la Pascua de Cristo. Hasta que todo le haya sido sometido (cf. 1 Co 15, 28), y "mientras no [...] haya nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia, la Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, que pertenecen a este tiempo, la imagen de este mundo que pasa.

Ella misma vive entre las criaturas que gimen en dolores de parto hasta ahora y que esperan la manifestación de los hijos de Dios" (LG 48). Por esta razón los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía (cf. 1 Co 11, 26), que se apresure el retorno de Cristo (cf. 2 P 3, 11-12) cuando suplican: "Ven, Señor Jesús" (Ap22, 20; cf. 1 Co 16, 22; Ap 22, 17-20).

Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel (cf. Hch 1, 6-7) que, según los profetas (cf. Is 11, 1-9), debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1, 8), pero es también un tiempo marcado todavía por la "tribulación" (1 Co 7, 26) y la prueba del mal (cf. Ef 5, 16) que afecta también a la Iglesia (cf. 1 P 4, 17) e inaugura los combates de los últimos días (1 Jn 2, 18; 4, 3; 1 Tm 4, 1). Es un tiempo de espera y de vigilia (cf. Mt 25, 1-13;Mc 13, 33-37).”

 

 


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