St John XXIII Catholic Parish Church in Miramar, FL USA

Meditation of the Week

 

August 26, 2018

IN THE AFTERMATH OF CLERGY SCANDALS

My dear brothers and sisters, we are all mourning because of tragic abuses perpetrated by some clerics against children, the youth and vulnerable adults. We are in deep sorrow not only because of sexual abuses but also because of the cover-ups and other grave and criminal sins committed by the catholic clergy.

We would like to acknowledge with profound regret the immense suffering of the victims and how the church silenced them for so long, thus making their sufferings even worse. This is the scourge of our time. This reminds us of the Word of God from the prophet Baruch (1:15b-18):

“Saving justice is the Lord’s, we have only the look of shame we bear, as is the case today for the people of Judah and the inhabitants of Jerusalem, for our kings and princes, our priests, our prophets and for our ancestors, because we have sinned before the Lord, have disobeyed him, and have not listened to the voice of the Lord our God telling us to follow the commandments which the Lord had ordained for us. …”

Also in Daniel (9: 5) : “…we have sinned, we have done wrong, we have acted wickedly, we have betrayed your commandments and rulings, and turned away from them”.

We appreciate the message of the Archbishop and the call to repent and pray, and above all the strong commitment to protect the children and the vulnerable so as to prevent these atrocities. In his declaration, Cardinal Daniel Di Nardo, currently president of the Conference of the Catholic Bishops of the United States, advocates for better and more efficient solutions:

First, ‘a full investigation of questions surrounding Archbishop McCarrick’.

Second ‘to make reporting abuse and misconduct by bishops easier’.

Third: ‘better procedures to resolve complaints against bishops. For example, the canonical procedures that follow a complaint will be studied with an eye toward concrete proposals to make them more prompt, fair, and transparent and to specify what constraints may be imposed on bishops at each stage of the process’. He also proposes three important criteria to achieve these goals: genuine independence (so that the bishops cannot impede investigation), the authority of the Pope, and the involvement of the laity with their expertise in various fields such as investigation, law enforcement, psychology and ‘other relevant discipline’. This to say that the whole society will be involved.

Saint John Paul II encouraged us to fight against this culture of death. Pope Francis reminded us of the solidarity that should be among us in fighting against those evils because; he said, if one member suffers, all suffer together with it” (1Co12:26). This not the time to turn against each other but to unite against those evils, and for the wellbeing of the Church: “(…) every one of the baptized should feel involved in the ecclesial and social change that we so greatly need”. We are a People redeemed by the Blood of Jesus who died and is risen from the dead; He is the Lamb of God who takes away the sins of the world and our own sins; let us beg his Divine Mercy for healing both of the abused and the abusers. Our Archbishop urged us, to pray for each other and have recourse to the Blessed Virgin Mary, Mother of God and Mother of the Church.

 

Father Ernest Biriruka. August 22, 2018, The Queenship of the Blessed Virgin Mary.

 

 

 

26 de Agosto 2018

LAS SECUELAS DE LOS ESCÁNDALOS CLERICALES

Mis queridos hermanos y hermanas, todos estamos de luto por los trágicos abusos perpetrados por algunos clérigos contra los niños, los jóvenes y los adultos vulnerables. Estamos en profunda tristeza no solo por los abusos sexuales sino también por los encubrimientos y otros pecados graves y criminales cometidos por el clero católico.

Nos gustaría dar a conocer con profundo pesar el inmenso sufrimiento de las víctimas y cómo la Iglesia lo silenció durante tanto tiempo, haciendo que sus sufrimientos empeoraran aún más. Este es el flagelo de nuestro tiempo. Esto nos recuerda de la Palabra de Dios del Profeta Baruc (1: 15b-18):

"Dirán: Que todos reconozcan la justicia del Señor, nuestro Dios. En cambio, a nosotros nos corresponde la vergüenza y también a los habitantes de Judá y de Jerusalén, nuestros reyes y nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, nuestros profetas y nuestros padres, porque hemos pecado delante del Señor. Le hemos desobedecido, no hemos escuchado su voz ni hemos caminado de acuerdo con las órdenes que el Señor nos puso delante. …"

Y también en Daniel (9:5) "…Nosotros hemos pecado, hemos sido injustos y rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes."

Apreciamos el mensaje del Arzobispo y el llamado al arrepentimiento y a la oración, y sobre todo, el firme compromiso de proteger a los niños y las personas vulnerables a fin de prevenir estas atrocidades. En su declaración, el Cardenal Daniel Di Nardo, actualmente presidente de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, aboga por soluciones mejores y más eficientes:

Primero, "que se haga una investigación completa de las preguntas que rodean al Arzobispo McCarrick".

Segundo: "hacer más fácil la manera de reportar los obispos si hay abusos y mala conducta".

Tercero: "mejores procedimientos para resolver las quejas contra los obispos. Por ejemplo, los procedimientos canónicos que siguen a una queja se estudiarán con miras a propuestas concretas para hacerlos más rápidos, justosy transparentes, y para especificar qué restricciones se puedan imponer a los obispos en cada etapa del proceso". También propone tres criterios importantes para lograr estos objetivos: independencia genuina (para que los obispos no puedan impedir la investigación), la autoridad del Papa y la participación de los laicos con su experiencia en diversos campos, como investigación, aplicación de la ley, psicología y 'otra disciplina relevante'. Esto para decir que toda la sociedad estará involucrada.

San Juan Pablo II nos animó a luchar contra esta cultura de la muerte. El Papa Francisco nos recordó la solidaridad que debería existir entre nosotros en la lucha contra esos males porque; él dijo, “Si un miembro sufre, todos sufren con él" (1 Cor 12:26). Este no es el momento de volverse el uno contra el otro sino de unirnos contra esos males y para el bienestar de la Iglesia: "(...) cada uno de los bautizados debería sentirse involucrado en el cambio eclesial y social que tanto necesitamos". Somos un Pueblo redimido por la Sangre de Jesús que murió y resucitó de entre los muertos; Él es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo y nuestros propios pecados; supliquemos su Divina Misericordia para sanar tanto a los abusados como a los abusadores. Nuestro Arzobispo nos instó a orar unos por otros y recurrir a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.

 

Padre Ernest Biriruka. 22 de Agosto de 2018, La Fiesta de la Santa María Virgen, Reina.

 

 


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